¿Cuánto dura un duelo?
Por qué el duelo no tiene un calendario, qué es normal sentir aunque no lo parezca y en qué momento conviene que alguien te acompañe.
Por Arantxa Vidal · Psicóloga sanitaria · Colegiada G-5241 · Revisado el
Es la pregunta que más se repite, y casi siempre la hace alguien que lleva meses sintiéndose mal y empieza a sospechar que va con retraso. «Ya ha pasado un año». «Mi hermana lo lleva mejor». «A estas alturas debería estar bien».
No hay un plazo. Y esa es la respuesta incómoda, porque uno preferiría que se lo dieran.
Lo que sí se sabe
El duelo no avanza en línea recta. Hay semanas buenas seguidas de un martes cualquiera en que vuelve todo, y eso no significa haber retrocedido: significa que el duelo funciona así. Una canción, un olor, una fecha señalada en el calendario, y de pronto el golpe entero otra vez.
Tampoco tiene una sola forma. Hay quien llora mucho y quien no llora nada, quien necesita hablar sin parar y quien no soporta que le pregunten. Ninguna de esas maneras es la incorrecta, aunque alrededor haya gente convencida de lo contrario.
Y no es solo tristeza. Aparece rabia, culpa por lo que se dijo o se dejó de decir, alivio si hubo enfermedad larga, y luego culpa por haber sentido alivio. Todo eso cabe dentro de lo normal.
Qué no es un duelo
Perder a alguien no es lo único que se llora. También se hace duelo por una relación que se acabó, por un trabajo, por una etapa, por una salud que ya no es la de antes o por una vida que uno había imaginado y no va a ocurrir. Son pérdidas reales y duelen como tales, aunque nadie mande flores.
Cuándo conviene que alguien te acompañe
No hace falta que el duelo sea «complicado» para pedir ayuda. Pero hay señales que sí vale la pena mirar:
Cuando el dolor sigue igual de intenso pasados muchos meses y no ha habido ni un respiro. Cuando la vida se ha quedado parada: has dejado de trabajar, de ver a gente, de salir de casa. Cuando la culpa ocupa más espacio que el recuerdo. Cuando evitas por completo cualquier cosa que te lo recuerde, o al revés, no puedes pensar en otra cosa. Cuando aparece la idea de que no merece la pena seguir.
En consulta no se trata de acelerar nada ni de «pasar página», que es una expresión que no significa gran cosa. Se trata de acompañar el proceso, ordenar lo que se ha quedado revuelto y ayudar a que la pérdida encuentre un sitio donde poder estar sin ocuparlo todo.
Una última cosa
Que el duelo duela no es un problema que haya que arreglar. Es la forma que tiene el cariño de seguir ahí cuando la persona ya no está.
Lo que sí se puede mirar es si ese dolor te está dejando vivir.
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